Publicidad:
Terra
La Coctelera

Exclusivo desde Polonia: quien espiaba a Karol Wojtyla

Exclusivo desde Polonia: quien espiaba a Karol Wojtyla
Nombres, informes y documentos de la red de informadores que tenían bajo control la vida del gran hombre de Iglesia, antes y después de ser elegido Papa. De “L’Espresso” n. 3 del 19-25 de enero del 2007

por Gigi Riva

tomado de www.chiesa

Wojdyla, escrito así. En 1949 el futuro Papa era un nombre mal escrito en los informes a la policía secreta de un infiel sacerdote de la curia de Cracovia. Pero aprenderían a conocerlo muy bien y a no equivocarse en los siguientes cuarenta años, hasta la muerte del régimen, durante los cuales su vida fue escuchada, filmada, seguida, seccionada “horas 24” como se dice en jerga militar. Día y noche. Donde sea. En Polonia y en Roma. En los aeropuertos y en los trenes. Una tupida red que involucró, en postas y sin solución de continuidad decenas de decenas de agentes, infiltrados, sacerdotes, periodistas, intelectuales, obreros, empleados, secretarios, administradores. Conocidos, vecinos, algunos amigos que se trajo a Italia.

Se sabía, porque no podía ser de otro modo. Ahora están las pruebas de la telaraña extendida en torno al seminarista, que sucesivamente fue sacerdote, obispo, cardenal, Papa; gracias a los documentos hallados entre los 90 kilómetros de cartas del Instituto Polaco de la Memoria Nacional. El mismo de donde salieron los dossiers que obligaron a la dimisión por colaboracionismo, el pasado 7 de enero, al apenas nombrado arzobispo de Varsovia – monseñor Stanislaw Wielgus, 67 años – y que ha llevado a la Iglesia polaca a buscar en el pasado de todos sus prelados.

Sobre Karol Wojtyla hay en los dossiers un hueco inexplicable relacionado al atentado de Ali Agca del 1981. Sólo pocos fragmentos, de escaso interés. El historiador Andrzej Friszke considera probable que “los servicios polacos no tengan que ver con el atentado, habría sido para ellos demasiado riesgoso”. Y si en esa jungla de dossier no hay ni siquiera un informe detallado, él invita a “buscar en Moscú”.

Su colega el historiador Andrzej Paczkowski, miembro durante seis años en el consejo del Instituto de la Memoria Nacional, recuerda que muchos documentos referentes a la Iglesia fueron deliberadamente destruidos. Pero advierte: “Los archivos han sido reunificados en el 2000. Hemos empleados tres años sólo para reorganizarlos; y los estudiosos ya van trabajando otros tres. Será necesario mucho tiempo incluso sólo para leer todo”.

No faltarán las sorpresas. A muchos les gustaría dar un nombre a “Seneka”, agente activo entre Cracovia y Roma, muy cercano al Papa. ¿Un filósofo? Claro que sobre el nombre “Wojtyla”, el más goloso, se haya desde el inicio concentrado el interés. Pero ahora es fácil, en el mundo, no sólo en Polonia, decir “Wojtyla”. Entonces, en la post-guerra inmediata, era un desconocido que podía inducir al error, podía volverse “Wojdyla”. Y desde aquí inicia nuestra historia.

Cracovia, 17 de noviembre 1949. El infiltrado, nombre en clave “Zagielowski” (pero usa también “Torano” y en el futuro firmará), manda a la policía un informe “muy secreto” sobre una reunión de curia donde se señala a este “Wojdyla” entre los elementos a vigilar.

“Zagielowski” es uno reclutado en 1948, y lo será hasta 1967, año de su deceso. El siglo lo recordará con su verdadero nombre, Wladyslaw Kulczycki. El padre Kulczycki. Había sido internado en un campo de concentración nazista y por esto fue considerado más abordable: había conocido los horrores a los que puede llegar el hombre. Además tenía un pecado que hacerse perdonar, siendo uno que vestía con hábito talar. Una debilidad sexual. En 1953 una nota del IV Departamento del Ministerio del Interior, que se encargaba de vigilar a la Iglesia, lo premia así: “Su evaluación es buena. Es el único confiable entre los que trabajan en Cracovia”. Párroco de San Nicola, amigo del mítico cardenal Stefan Wyszynski (en la fotografía, con Wojtyla) y quizá inclusive su confesor, demuestra una aversión rencorosa hacia el joven Karol de Wadowice. No se explica cómo escale tan fácilmente la jerarquía eclesiástica. En un documento redactado en 1960 lamenta: “No entiendo por qué es elegido Wojtyla para cada tarea importante. El hombre es bien educado, conoce a los comunistas, está metido entre los obreros y en Nowa Huta organiza frecuentemente las visitas pastorales”.

Los infiltrados no se conocen entre ellos. Es así como funciona en todas partes. Y quién sabe cuantas veces el padre Kulczycki se habrá encontrado en los salones del obispado con otra pieza fundamental para el régimen: Tadeusz Nowak, el ecónomo de la curia, además de administrador de “Tygodnik Powszechny”, el semanario católico tan querido por el futuro Juan Pablo II.

Nowak está “activo” del 1955 al 1982 con el apodo de “Ares”, escogido por él mismo. Ares, el dios griego de la guerra. Quienes lo han conocido no esconden su estupor. ¿Cómo? ¿Detrás de aquel bonachón de lengua larga y fácil para las bromas se escondía un espía? Así es. Y no un banal espía, a juzgar por su rol y sus contactos. Sus confidencias eran recogidas directamente por el oficial Jozef Schiller, uno de quien se podría admirar el profesionalismo si no lo hubiera puesto al servicio de una causa innoble. Sus métodos de reclutamiento eran tan refinados, la red construida tan eficaz, que le hacían merecer una luminosa carrera en la oscura noche del totalitarismo. Después de Cracovia llegó a ser director adjunto del IV Departamento.

Es Schiller la interfase de Nowak-Ares. Y el ecónomo de “Tygodnik Powszechny” escribiendo a máquina, diligente relata cuanto dinero posee la curia, quién y a qué nivel de indignación se lamenta por las tasas impuestas por el gobierno central. Después, en público, aparece junto a Wojtyla con el gracioso vestido que tiene la facultad de ponerse después de haber recibido la medalla Pro Ecclesia et Pontifice, donada por Pablo VI, el más alto honor reconocida hasta entonces por la Iglesia de Roma en Polonia después de la Segunda Guerra Mundial.

La ceremonia de entrega del blasón (17 de abril 1965) fue descrita en una meticulosa nota (incluyendo que Nowak se conmovió), por el agente “Erski” o “Pantera”. Que no era otro sino el distribuidor del diario católico y se llamaba Waclaw Debski. Opositor radical del comunismo, condenado por esto a cadena perpetua, liberado después el 1965 y a finales del estalinismo, fue reclutado; y por veinte años regularmente retribuido con una paga que correspondía, en esos tiempos, a un estipendio. Tanta munificencia era justificada por la calidad de los servicios prestados: no sólo vigilaba a los católicos dentro de la redacción, sino que en las oficinas, teniendo libre acceso, había escondido micrófonos camuflados; y proporcionaba las llaves a sus superiores del segundo trabajo para las pesquisas clandestinas nocturnas.

Ares y Erski han sido los destinatarios de un documento “tajne” (secreto) redactado en Cracovia el 9 de octubre de 1969 probablemente con el auxilio de un psicólogo. Karol Wojtyla ya es cardenal y pocos meses antes ha desafiado al régimen al poner la primera piedra para la edificación de la Iglesia en Nowa Huta. Su peligrosidad ya es notoria. Y entonces es necesario saber todo de él. El documento lo conforman dos cuestionarios (ver abajo) ahora conservados en el Instituto de la Memoria Nacional y clasificado con los códigos Kr 08/141, t, l, k. 588-591 y Kr 08/141, t, l, k. 592-594. Los espías deben responder a nueve páginas de preguntas sobre las costumbres de Wojtyla, incluso las cosas aparentemente más insignificantes (¿usa lentes? ¿para sol? ¿de qué tipo?), así como sobre su personalidad: ¿es analítico, sintético, objetivo, subjetivo, creativo? ¿Es un idealista? ¿Le gusta arriesgar? Pero no han sido encontradas las respuestas a los cuestionarios, preciosos sobre todo para entender las obsesiones de la policía. De hecho deben haber sido entregados, dado el tenor íntimo de aquello que se quería saber, a colaboradores cercanos, inclusive a amigos. Inclusive sacerdotes.

Michael Jagosz, canónico de la basílica de Santa María Mayor en Roma, y jefe de la comisión histórica de la causa de beatificación de Juan Pablo II, ya ha tratado de alejar las sospechas que circulan sobre él: “Lo intentaron también conmigo. Fui contactado, pero no he dado información jamás”. Lo desmiente el trabajo del historiador Marek Lasota, autor del libro “Donos na Wojtyle” (Denuncia contra Wojtyla), incansable investigador de los reportajes entre los servicios secretos y ambientes católicos de Cracovia, el cual afirma seguro aunque benévolo: “Jagosz fue reclutado en la que definiría una situación dramática en los años 70. Comenzó a colaborar y después rompió todas las relaciones cuando llegó a Roma”. Lasota no quiere explicar cual es la “situación dramática”. En general (y no necesariamente en este caso) el historiador Paczkowski destaca que las “debilidades” por las que sacerdotes se hacían susceptibles de chantaje: “sexo, dinero y alcohol”.

Quien sabe qué cosa ha convencido a Mieczyslaw Malinski, compañero de seminario amigo del Papa y su primer biógrafo, a convertirse en el agente “Delta” y reunirse frecuentemente con el capitán Podolski. Se declara inocente también el padre Konrad Hejmo, responsable de los viajes de los polacos al Vaticano, y admite solamente unos intentos de reclutarlo. Pero lo condenan 20 recibos expedidos por el IV Departamento del ministerio del interior, además de un dossier que, según Jan Zaryn, historiador, es exhaustivo en “cerca de 700 páginas”. El padre Hejmo tuvo por lo menos tres sobrenombres “Hejnal”, “Zorro” y “Dominico” (perteneciente a aquella orden). Y por lo menos otros tantos referentes. A mitad de los años setenta, cuando se ocupaba de la publicación mensual “En marcha”, se reunía con el funcionario de policía Waclaw Glowick. En Roma veía a un tal “Pedro”, funcionario de la embajada polaca, así como a “Lacar”, agente mixto que prestaba servicios a Varsovia y a los alemanes del este.

La explosión del escándalo del arzobispo Wielgus convenció a dimitirse al párroco de la catedral de Wawel, Janusz Bielansky, amigo de Stanislaw Dziwisz, secretario de Juan Pablo II y ahora arzobispo y cardenal en la misma Cracovia. Es natural que la entourage de Dziwisz también estuviese infiltrada. Se estima en 2600 los sacerdotes colaboradores al final de los años setenta, cerca al 15 por ciento del clero de Polonia. La curia de Cracovia era de verdad un punto de encuentro de espías, con o sin hábito talar.

El vice del ecónomo de “Tygodnik Powszechny”, Nowak, se llamaba Antoni Ocheduszko, nombre en código “Orski”. Había sido un agente secreto en los años veinte, después un perseguido en la época estalinista. Tenía un perfil perfecto para el chantaje. Era anciano, sufría de crisis cardíacas y era estimado por los jóvenes. Aparentemente ponía una cierta atención en no divulgar nada que pudiese hacer daño. Frecuentemente simulaba estar mal para evitar una reunión con quien debía interrogarlo. Precisamente, cuando no podía evitarlo, informaba sobre qué cosa comían los sacerdotes o los periodistas.

“Rumun”, o sea Stefan Papp, redactor técnico de “Tygodnik Powszechny”, tenía la desgracia del nombre: padre alemán de origen húngaro que vivía en Rumania. Un cosmopolitismo de familia que lo ponía en sospecha. Además, quien sabe como, sus “ángeles custodios” se habían enterado que no era creyente. Dos “culpas” y la sensación de pecados que espiar. ¿Cómo? Revelando las reacciones internas en el diario a ciertas noticias públicas.

Y después estaba “Blady”, o sea Jozef Wilga, uno venido del campo y con el deseo de ser parte de la inteligencia de Cracovia. Había desaprobado un examen en la universidad, poca cosa, y por esto no podía seguir la carrera de juez que tanto soñaba. El pérfido Schiller, melifluo, le presento veladamente la posibilidad de intervenir sobre el tribunal para que le diese el nulla osta para continuar con sus estudios. Y a cambio Blade redactó informes sobre miembros del club de los intelectuales católicos, describió sus reuniones, especificó cuales eran los conflictos personales, qué cosa pensaba cada uno sobre el entonces jefe del partido, Wladyslaw Gomulka, y sobre el partido mismo.

Sin embargo uno de las obras maestras de Schiller fue el reclutamiento de Sabina Kaczmarska, la agente “Jesion” también conocida como “Samotna”, o sea sola. Soltera, poco agraciada, correctora de borradores en el diario, con el sueño de llegar a ser redactora. Schiller la lisonjea: escriba un informe para nosotros sobre el número que saldrá, una verdadera reseña, estamos muy interesados en su opinión y además usted es tan capaz. La desventurada respondió. “Un informe” se convirtió en una larga colaboración de doce años. Y “Jesion” también fue empleada, como resulta por un documento, para influenciar a los cronistas extranjeros de paso por Cracovia. Ahora es una señora de casi 80 años. No será más redactora.

Roman Graczyk, autor del libro “Tropel SB”, o sea “Tras las huellas de la SB” (acrónimo de Sluzba Bezpieczenstwa, servicio de seguridad), uno de los sostenedores de la necesidad de la “lustracja” es decir, hacer luz sobre los dossier, admite haber experimentado una cierta “piedad humana” al estudiar ciertos casos. Donde piedad humana no significa absolución. Tampoco ahora que sabemos cómo terminó la historia, con Wojtyla en San Pedro y el comunismo derrotado. Porque en aquellos tiempos difíciles rebelarse era posible. Lo demuestran precisamente las cartas de los archivos, repletos también de los que se negaron.

__________

Dos cuestionarios, 97 preguntas

El cardenal Karol Wojtyla era una verdadera obsesión para los servicios polacos, desde finales de los años sesenta. Del futuro Papa se quería saber todo: desde las opiniones, a las costumbres, los hobbies, la salud, la familia. Y dos documentos encontrados en los archivos del Instituto de la Memoria Nacional son particularmente espeluznantes.

El primero, más genérico, fechado el 9 de octubre de 1969, es definido “secreto”, firmado por “Boguslawski, vice-jefe del IV Departamento de la comisaría de Cracovia”, y contiene un elenco de preguntas a las que deben responder los espías que siguen a Wojtyla: entre ellas, las referentes a sus capacidades intelectuales, su valentía, su fidelidad a la Iglesia, sobre su actitud hacia el Vaticano y hacia la “realidad socialista” de Polonia. Cuestiones administrativas ordinarias.

Un segundo documento en cambio, sin fecha, pero siempre referente a Wojtyla, es verdaderamente demencial. Son 97 preguntas a las que se buscan 97 respuestas de los espías tras las huellas del entonces cardenal.

La primera pregunta: “¿A qué hora se levanta, en los días laborables y el domingo?”. La segunda: “¿Qué cosa hace una vez que se levanta y en qué secuencia?”. La tercera: “¿Cada cuánto se afeita y con qué instrumentos?”. La cuarta: “¿Cuáles son los cosméticos que usa?”.

Se continua en el capítulo “Vida cotidiana” con la curiosidad policíaca tipo: ¿Qué hace antes de comenzar a trabajar?”, “¿A qué hora almuerza?”, “¿Juega bridge, cartas, ajedrez? No faltan las preguntas sobre el uso del alcohol: “¿Qué tipo?”, “¿cuánto?”, “¿cuándo?”. Los servicios secretos quieren además saber donde es que Wojtyla guarda las llaves de casa y de la oficina y quien le lava la ropa.

En otro capítulo se interroga sobre “intereses por los medios audiovisuales”. Se quiere saber qué tipo de radio tiene y si tiene también un televisor. Se pregunta si va a conciertos, si le gusta la opera lírica. Hay preguntas sobre el tipo música que interesa al futuro Papa y también cuales diarios lee cotidianamente y cuales páginas le interesan. No falta la curiosidad sobre la costumbre de escuchar las radios occidentales y si “discute de política” y con quién.

Por cierto, la salud del futuro Papa no se le escapa a los servicios: se quiere saber, además de las cosas generales, quien es su dentista, si usa lentes y de qué tipo, y qué medicinas tiene en casa. Se quiere saber además si es un coleccionista de estampillas, si le gusta tomar fotos, y si sabe escribir a máquina. Es importante saber cuales y cuantas maletas posee Wojtyla, qué vestidos usa cuando hace deporte de invierno y de verano.

La familia es también objeto de investigación: “conflictos, sucesiones, ayudas materiales”. Finalmente los policías quieren descubrir quienes son los amigos “más íntimos” y quienes en cambio aconsejan al cardenal Wojtyla.

Cuanto dinero, energías, recursos humanos desperdiciados. Porque al final Wojtyla venció, perdió el comunismo.

__________

En este sitio web, sobre el arzobispo de Varsovia que se dimitió el 7 de enero pasado por haber colaborado con la policía comunista:

> El caso Wielgus. El por qué de la dimisión (11.1.2007)

__________

Traducción en español de Renzo Paccini, Lima, Perú.

Para los últimos artículos ir a la página inicial:

> www.chiesa.espressonline.it

El e-mail de Sandro Magister: s.magister@espressoedit.it

Tomado de Andalucía Liberal

Deje su comentario o escribe a Andalucia Liberal
http://andalucia-liberal.lastinfoo.es
andalucialiberal@gmail.com

“Mi primera entrevista con Juan Pablo II fue de chiripada”

“Mi primera entrevista con Juan Pablo II fue de chiripada”
Por: Ingridh Vega

Domingo 5 de Noviembre de 2006 | Hora de publicación: 00:3

Valentina Alazraki en entrevista con este diario revela aspectos poco conocidos de la personalidad del Papa Juan Pablo II, en particular su relación con la prensa. Esto a propósito de la publicación de su más reciente libro, En nombre del amor (editorial Grijalbo 2006).
Valentina expresa que Juan Pablo II “era muy cálido, con su sonrisa tú sentías que tenía algo diferente, de eso me percaté desde el momento en que lo veía rezar. En ese instante era como si él no estuviera ahí, como si realmente tuviera un contacto directo con Dios”.
La periodista recuerda que “ellos (el Papa y su círculo más cercano) no concedían entrevistas. ¡Nunca habían dado una entrevista!, ningún periodista se había acercado a ellos con un micrófono. Eso no existía en el Vaticano”.
Por eso no sabía qué hacer cuando el Santo Padre decidió visitar México. Esa vez el jefe de Alazraki, Jacobo Zabludovsky, le dio la orden de hablar con él antes de que saliera a nuestro país: “me tienes que entrevistar al Papa” y agregó: “bueno chiquita, pues ahí luego me cuentas como resolviste tu problema”. Y ella como pudo lo resolvió…
Esta es una de las experiencias que cuenta la autora en su libro En nombre del amor… A la distancia su charla para Televisa con Juan Pablo II la califica así: “Mi primera entrevista con el Papa fue de chriripada”.
Valentina recuerda: “no tenía que darle vueltas, sabía que me iban a despedir de mi trabajo por no poder cumplir con la tarea asignada”. http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=269701">LEER MÁS

FUENTE

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=269701

El Vaticano realiza versión animada de la vida de Juan Pablo II

El Vaticano realiza versión animada de la vida de Juan Pablo II
El Vaticano realiza versión animada de la vida de Juan Pablo II

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - Nadie espera que reemplace a "Alicia en el País de las Maravillas" o a "La Cenicienta", pero el Vaticano ha recurrido a una pluma y a palomas que hablan en una nueva película animada para enseñarle a los niños la vida del difunto Papa Juan Pablo II.

"Juan Pablo II: el amigo de la humanidad" fue presentada el martes en una rueda de prensa y sus productores esperan que sea un gran éxito en la próxima temporada de Navidad.
LEER MÁS

Fuente http://es.news.yahoo.com/17102006/44-13/vaticano-realiza-version-animada-vida-juan-pablo-ii.html

Fátima y el atentado al «obispo vestido de blanco», 25 años después (I)

Fátima y el atentado al «obispo vestido de blanco», 25 años después (I)

http://es.catholic.net/laiglesiahoy/mundoarticulo.phtml?consecutivo=88905

ROMA, jueves, 11 mayo 2006 (ZENIT.org).- Eran las 17,19 del 13 de mayo de 1981, cuando en la plaza de San Pedro de Roma, el turco Alí Agca trató de asesinar a Juan Pablo II, disparándole varios tiros desde poca distancia, con una pistola.

El Papa polaco, herido gravemente en el abdomen, estuvo a punto de morir desangrado antes de llegar al hospital Gemelli, donde fue operado urgentemente.

Entre la incredulidad general, el Papa sobrevivió a aquel atentado y atribuyó la salvación de su vida a la intercesión de Nuestra Señora de Fátima --«…una mano materna guió la trayectoria de la bala...»--, cuya fiesta se celebra el 13 de mayo, en recuerdo de su primera aparición, en 1917, a tres pastorcillos portugueses.

En 2000, Juan Pablo II hizo pública la tercera parte del secreto de Fátima en el que se hablaba del atentado contra un «obispo vestido de blanco», y reveló al mundo que era él mismo.

Veinticinco años después del atentado, el periodista y escritor Renzo Allegri ha reconstruido con una investigación rigurosa todo el suceso, y el resultado ha sido publicado en italiano con el título «El Papa de Fátima» («Il Papa di Fatima», editorial Mondadori». Zenit ha entrevistado al autor.

--¿Por qué Juan Pablo II es el Papa de Fátima?

--Allegri: Antes que nada porque él mismo se reconoció en aquel «obispo vestido de blanco» que los tres niños, Lucía, Francisco y Jacinta, «vieron» durante la aparición del 13 de julio de 1917, cuando la Señora les confió el llamado «secreto de Fátima». Y además porque, tras tomar conciencia de aquel suceso misterioso, Juan Pablo II vivió empeñado en realizar las peticiones y deseos contenidos en el mensaje de Fátima. Se entregó a esta misión con todo su ser, ofreciéndose como víctima por la salvación del mundo, promoviendo una «cruzada» mundial de oraciones, sobre todo entre los jóvenes, y obteniendo los resultados históricos que todos conocen: la caída del comunismo en los países del Este, la vuelta de la libertad religiosa en aquellos países y, quizá, contribuyó también a evitar un tremendo conflicto nuclear que, según los historiadores, se divisaba en el horizonte. La relación entre Fátima y Juan Pablo II es, en mi opinión, muy grande y está todavía por descubrir.

--En su libro, usted afirma que, aunque Karol Wojtyla fuera todavía poco conocido, el padre Pío ya se había dado cuenta de que se convertiría en un hombre muy importante. Usted que conoce bien la vida del padre Pío, ¿puede explicarnos a qué se refería el santo de Pietrelcina?

--Allegri: En las biografías de los santos, sucede a menudo que tienen «canales» de comunicación fuertes y precisos, que escapan al control de la racionalidad. Este fenómeno se verificó también entre el padre Pío y Karol Wojtyla, y hay dos episodios concretos, relacionados entre sí, que lo demuestran. En 1948, el joven sacerdote Karol Wojtyla, estudiante en Roma, había oído hablar del padre Pío y quería conocerlo. Viajó a San Giovanni Rotondo en las vacaciones de Pascua y se quedó una semana. Nunca se ha sabido de qué hablaron. Parece que el santo de Pietrelcina lo «vio» vestido de Papa y con manchas de sangre en la sotana blanca. De esta especie de profecía, difundida rápidamente tras la elección de Wojtyla como Papa, nunca hubo confirmación. Sin embargo es irrefutable el hecho de que aquel encuentro marcó profundamente a Wojtyla, suscitando en él una gran veneración por el padre Pío.

En 1962, Wojtyla volvió a Italia como obispo para participar en el Concilio Vaticano II. En Roma, le llegó una dramática noticia: una colaboradora suya, Wanda Poltawska, médica y psiquiatra, tenía un grave tumor. Los médicos decidieron intentar una operación pero la esperanza de salvarla era casi nula. Wojtyla escribió inmediatamente una carta al padre Pío pidiéndole oraciones por la doctora Poltawska. El padre Pío, en aquellos años, estaba sometido a gravísimas acusaciones. El Santo Oficio decretó serias restricciones disciplinarias contra él, prohibiendo a sacerdotes y religiosos que le contactaran. Wojtyla estaba ciertamente informado de esta situación pero no hizo caso porque, por motivos que ignoramos, tenía un «conocimiento» del padre Pío por encima de cualquier insinuación. Hizo llegar la carta al padre Pío con urgencia, a mano, a través de Angelo Battisti, empleado de la Secretaría de Estado y colaborador del padre Pío. Battisti me contó, entregándome copia de aquella carta, que el padre Pío quiso que se la leyera y, al final, tras algún instante de silencio, dijo: «Angiolino, a esto no se puede decir que no».

Sabiendo que cada palabra del padre Pío tenía una repercusión misteriosa y concreta en la realidad, Battisti se quedó muy sorprendido de aquella frase. «¿Quién será este Wojtyla?», se preguntaba. Pidió información pero en el Vaticano nadie lo conocía, excepto los polacos para los que era sólo un joven obispo. Once días después, Battisti recibió el encargo de llevar otra carta de Wojtyla al padre Pío. Y en esta carta el obispo polaco le daba las gracias al padre porque la doctora Poltawska «se había curado de repente antes de entrar en el quirófano». Estos son los hechos ciertos que conocemos y que demuestran que el padre Pío, como en muchas otras ocasiones, «intuyó» los designios de Dios sobre Wojtyla con una desconcertante precisión.

--¿Cómo entra en la historia de Juan Pablo II la tercera parte del secreto de Fátima?

--Allegri: De modo misterioso, como sucede siempre con los acontecimientos del Espíritu. En teoría, Juan Pablo II formó parte de aquel «secreto» desde que nació. La misión le fue confiada incluso antes de nacer y la historia de su existencia se ha desarrollado libremente en sintonía con los designios de la Providencia. Pero, de hecho, quizá tomó conciencia de su misión sólo tras el atentado de 1981. No tenemos pruebas científicas, documentos explícitos que demuestren la relación entre Wojtyla y el secreto de Fátima. Sólo la convicción del mismo Papa que, tras el atentado, reflexionando sobre lo que sucedió y leyendo el texto de sor Lucía sobre la tercera parte del famoso secreto, se reconoció en aquel relato.

Sor Lucía escribió que, durante la aparición del 13 de julio de 1917, ella, Francisco y Jacinta habían visto a un obispo vestido de blanco que, medio tembloroso, con paso vacilante, afligido por el dolor y la pena, atraviesa, junto a otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, una gran ciudad en ruinas, rezando por las almas de los muertos que encuentra en su camino y sube por una montaña escarpada, en cuya cima hay una cruz a cuyos pies es asesinado. Wojtyla, a la luz de lo que sucedió, estaba convencido de que la visión tenía las características de una auténtica «profecía». Y, con el pasar del tiempo, su convicción se fue fortificando hasta convertirse en «certeza».

Es lícito pensar que tuviera, por parte de sor Lucía, otras informaciones y aclaraciones que no conocemos. En el año 2000, 19 años después del atentado, Juan Pablo II estaba tan seguro de su convicción que quiso darla a conocer al mundo entero. Lo que se hizo realidad en Fátima, al final de la ceremonia de beatificación de Francisco y Jacinta, mediante un discurso del cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado vaticano, ante más de un millón de peregrinos, e incontables millones de fieles conectados por televisión en directo. También la voluntad de Wojtyla de hacer pública su convicción es un argumento lleno de significado.

[La entrevista continuará en el servicio de este viernes]

El Instituto Juan Pablo II para el matrimonio y la familia celebra su 25 aniversario

El Instituto Juan Pablo II para el matrimonio y la familia celebra su 25 aniversario
Fecha de publicación: 11/05/2006 12:30

Lugar: Roma (Italia)

http://www.agenciaveritas.com/noticia.php?cd=AV06051102

(VERITAS) Esta mañana comenzó el Congreso Internacional “Amar el amor humano: Herencia de Juan Pablo II sobre el matrimonio y la familia” promovido por el Instituto Juan Pablo II para los Estudios de Matrimonio y Familia en Roma. El Santo Padre Benedicto XVI recibirá esta mañana en audiencia privada a más de 1.100 participantes, de los cuales más de 400 vienen desde España. El Congreso se celebra con motivo del 25 aniversario de su fundación el 13 de mayo de 1981 (el mismo día del atentado contra Juan Pablo II).

En estos 25 años el Instituto Juan Pablo II se ha extendido creando sedes unidas a la central de Roma en diferentes países como Washington (USA), México y Puebla en México, en Valencia en España, en Salvador de Bahía en Brasil, en Cotonou en Benín, en Changacherry en la India, en Melbourne en Australia y en Gaming en Austria.

VERITAS AV06051102

Vaticano.- La Virgen de Fátima regresa por tercera vez al Vaticano al cumplirse 25 años del atentado de Juan Pablo II

Vaticano.- La Virgen de Fátima regresa por tercera vez al Vaticano al cumplirse 25 años del atentado de Juan Pablo II

http://www.europapress.es/europa2003/noticia.aspx?cod=20060509184350&tabID=1&ch=69

ROMA, 9 May. (de la corresponsal de EUROPA PRESS C. Giles) -

La Virgen de Fátima regresará por tercera vez al Vaticano este sábado, 13 de mayo, día en el que se cumplen los 25 años del atentado en la Plaza de San Pedro contra el Papa Juan Pablo II y del que salvó su vida, atribuyendo el milagro a Fátima.

Para recordar esta jornada, el Vaticano ha organizado en la Plaza de San Pedro primero una misa y después una fiesta con fuegos artificiales. La jornada además coincide con la Jornada Mundial del Peregrino.

La imagen peregrina de la Virgen llegará en helicóptero, en la tarde del sábado, al Castillo de Sant'Angelo y desde allí saldrá en peregrinación hacia la Basílica de San Pedro, guiados por el arzobispo de Bombay, el cardenal Ivan Dias.

Al atravesar la plaza de San Pedro, la procesión guiada por la Virgen se detendrá en el lugar en el que Juan Pablo II derramó su sangre al caer víctima del atentado. Después, en la Basílica se celebrará una misa sobre las 17:00 horas oficiada por el vicario de Roma, el cardenal Camilo Ruini y presidente de la Obra Romana de las Peregrinaciones.

La copia de la imagen congregará a unos 20.000 peregrinos por iniciativa de la Obra Romana de las Peregrinaciones, institución del vicariato de Roma, órgano de la Santa Sede. Se celebrará de este modo la segunda jornada del peregrino de la historia.

El 13 de mayo de 1981 se produjo el atentado de Juan Pablo II. El Papa polaco siempre sostuvo que la intervención de la Virgen de Fátima desvió las balas e impidió que muriera en esa ocasión.

La fecha era la misma del encuentro de la Virgen con los tres pastores portugueses Lucía, Jacinta y Francisco, y en la que les confió el llamado tercer misterio, revelado sólo hace algunos años y que contenía el atentado al Papa. Un año después del atentado, el Papa Juan Pablo II viajó a Fatima y una de las balas que le hirió fue incrustada en la corona de la Virgen.

Juan Pablo II, el mensajero de la Paz...

Juan Pablo II, el mensajero de la Paz...

AFP Karol Wojtyla fue electo Papa en el cónclave del 16 de octubre de 1978 Univision Online

19 de Abril de 2005

Los primeros años

Perseguido por la Gestapo

Arzobispo de Cracovia

Se enfrentó a la curia romana

Opine en los Foros de Univision

CIUDAD DEL VATICANO - Juan Pablo II, quien por más de 26 años manejó los destinos de la Iglesia Católica y se dio a conocer en el mundo como "El Papa viajero" y "El mensajero de la paz", falleció el sábado en su residencia del Vaticano. Tenía 84 años.
Los primeros años

El polaco Karol Wojtyla, primer Papa eslavo de la historia, gobernó la Iglesia católica durante casi 30 años, la hizo entrar en el tercer milenario y quedará en los anales de la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI por su carisma, su estilo y sus ideas, a la vez modernas y conservadoras.

Los últimos años de su vida fueron un largo y doloroso combate contra la enfermedad y la decrepitud. Pero el anciano Papa, el único que conocieron las nuevas generaciones, había sido al comienzo de su mandato un hombre lleno de fuerza, un vigoroso deportista que amaba relacionarse con la gente.

Desde el inicio mismo de su pontificado, Juan Pablo II imprimió su marca particular. Su elección al trono de San Pedro, el 16 de octubre de 1978, cuando tenía 58 años, se produjo tras dos días de cónclave y constituyó una sorpresa, ya que su nombre no figuraba entre los favoritos.

Nació con el nombre de Karol Wojtyla, en Wadowice, un pequeño pueblo al sur de Polonia, el 18 de mayo de 1920. Era el segundo de los dos hijos del matrimonio integrado por Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska.

Su madre falleció en el año 1929. Su hermano mayor, Edmund, de profesión médico, murió en 1932; y su padre, un suboficial del ejército polaco, murió en 1941, durante la ocupación de la Alemania nazi.

Wojtyla hizo la Primera Comunión a los 9 años de edad, y a los 18 recibió la Confirmación, en Cracovia, ciudad que a mediados del Siglo XVIII sufrió la ocupación por parte de los rusos y después fue anexada al imperio austríaco.

Cuando Wojtyla terminó los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita, de Wadowice (Polonia), se matriculó en la Universidad Jagellónica de Cracovia (en 1938 ) y también en una escuela de teatro.

La Santa Sede - El Santo Padre - Juan Pablo II - Homilías

La Santa Sede - El Santo Padre - Juan Pablo II - Homilías
Juan Pablo II, Homilías. Angelus/Regina Coeli · Audiencias · Biografía · Cartas ·
Cartas Apostólicas · Constituciones Apostólicas ...

http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/homilies/index_sp.htm